En su crítica al poder de la televisión y de la cibernética, niega las posibilidades de la información audiovisual como fuente de formación, ésta anula la posibilidad de abstracción de los conceptos aprehendidos y de configurar nuevas ideas, postulados y proyectos, anula la capacidad de reflexión del ser humano, la cultura, por tanto, se vuelve superficial, con abundancia de imágenes pero escaso contenido. La sociedad queda en manos del poder audiovisual.
niega la opinión pública real, todo está disfrazado, nos habla de subinformación, y desinformación palabras que dan falsa información, la televisión a dejado de vender ideales políticos
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